
Audiovisual · 25 de noviembre de 2024
Cómo se consigue una buena toma aérea
La luz manda
La misma localización grabada a las dos de la tarde y a las ocho de la tarde son dos sitios distintos. En el olivar la diferencia es brutal: a mediodía es una masa verde plana; a contraluz de última hora, las líneas de plantación proyectan sombras y el paisaje se vuelve tridimensional.
Planificar el rodaje por horas de luz es lo que más mejora el resultado, y no cuesta dinero.
Altura y distancia focal
Volar más alto no es ver mejor. A mucha altura todo se aplana y el plano pierde escala. Muchas veces el plano bueno está a veinte metros y con la cámara ligeramente inclinada, no a ciento veinte.
El plano tiene que ir a algún sitio
Un movimiento aéreo debe empezar en algo y terminar en algo: revelar un edificio, descubrir el valle detrás de una loma, acercarse a un detalle. Un plano que solo se mueve sin llegar a ninguna parte se corta en montaje.
Por eso se decide antes de despegar cómo va a entrar y cómo va a salir del montaje.
Y grabar más de lo que hace falta
En una jornada bien planificada se sale con planos generales, medios, de detalle, versiones lentas para usar bajo locución y algún recurso de apoyo. El material sobrante de un rodaje bien hecho alimenta las redes durante meses.
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